El molino, en sus diversas formas es viejo como el pan. Entre ellos el hidráulico ha quedado captado en el famoso refrán castellano "Agua pasada no mueve molino"

En el capítulo I de los fueros recopilados por D. Fernán López de Ayala en 1373, podemos leer: "Otrosí todo hombre fidalgo pueda ganar rueda o molino en su heredad o en el ejido aforándolo con abonadores fijosdalgo, o haciendo presa con vigadiza e pasando al agua al solar de la rueda o molino y haciendo harina con perro, gallo y gato".

Esto nos aclara que: todo hombre noble podía construir en su propiedad un molino, lo podía edificar en terreno común acreditado por otros nobles o también adquiría derecho de ponerlo si extendía una liana hasta el otro borde del río y no la cortase nadie en el período de un año.

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